… Juana, despídala y dígale que es por haber golpeado a su compañera. Déle alguna cosa y deje pasar la fiesta de mañana. Estará bien con las de san Salvador hasta que encuentre acomodo, y diga a las demás que no ha sido esa la primera vez que ha golpeado, que se le habían perdonado las demás, pero que sería demasiado escándalo que se dijese de las Hijas de la Caridad que se pelean como el perro y el gato. Dígale alguna palabra sobre este asunto a la señora presidenta Goussault y piense si será conveniente hablar también con las demás oficialas.
Procuraré avisárselo al señor Renar sin nombrarla. Tiene razón en lo de las medallas. Obre, por favor, tal como me indica.
Si me olvidase de enviarle a santa Brígida un día de esta mana, recuérdemelo, por favor.
Le ruego que comulgue mañana por un asunto, para que Dios quiera que dos personas no entren en desunión dentro de la Caridad a la que Nuestro Señor las ha ligado.
Deseo buenos días a usted y también a su buena enfermita. No le recomiendo que la cuide debidamente, porque sé que no [dejará de hacerlo, viendo en ella a Nuestro Señor, en cuyo amor] y en el de su santa Madre soy su muy humilde servidor,
V. D. P.
Dirección: A la señorita Le Gras.







