Señorita:
La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
Alabo a Dios por todo cuanto me indica sobre san Nicolás, y propondré a la señora del guardasellos el asunto de los forzados y a la señora Goussault el de esta casa, y le comunicaré la respuesta.
Sobre Catalina, todavía no la conoce usted bien, según creo; ya hablaremos de ella.
Hoy tenía que ir a La Chapelle después de comer, con la señorita Poulaillon y otras tres o cuatro personas. Valdrá más dejarlo para el próximo sábado, cuando vaya allá por lo de la señora del guardasellos.
¡Bendito sea Dios porque tiene usted mucho dinero! Ya le dará también otras hijas, cuando le plazca.
Margarita, de san Pablo, vino ayer a decirme que su señor párroco la ha enviado a postular y le ha preguntado cómo viven, cuáles son sus prácticas, quién las dirige, que él las quiere dirigir y que desea que dependan enteramente d él, y añadió que ella estaba, no obstante, dispuesta a dejarlo todo cuando nos parezca. Le he dicho que le diga todo sin ocultarle nada, y que luego veremos.
Será muy difícil conservar a esas criaturas en la situación necesaria para marchar bien. Las de san Salvador, desde su rebelión, ya no son tan cuidadosas, y se quejan mucho; con el tiempo se darán cuenta del mal que están haciendo.
Yo también veo los males que hago y no me enmiendo. Ruegue por ello, por favor.
Soy, en su amor, s. s.
V. D.
Dirección: A la señorita Le Gras.







