Señorita:
La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
Tengo aquí a tres pobres mujeres de Lorena, que llegaron ayer por la tarde. Una tiene un hijo. Habrá que procurar que la admitan en el refugio y quizás también a la anciana. Le ruego que las envíe a la señora de Herse, después de haberlas visto, por si ella cree conveniente que vayan entretanto a los niños del barrio de san Víctor. Estoy bastante ocupado y no le puedo escribir.
Buenos días, señorita. Soy, en el amor de Nuestro Señor, señorita, su muy humilde servidor,
VICENTE DEPAUL
Martes, a las 10.
Dirección: A la señorita Le Gras, junto a N[otre] D[ame].







