Padre
La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
Con nada del mundo puede consolarse mi corazón tanto como con la caridad que practica con el buen padre Dufestel. Le agradezco muy humildemente las frecuentes noticias que me da, y le suplico que siga haciéndolo así, por el amor de Jesucristo que le urge. Habrá que esperar, padre, que la naturaleza se vaya liberando poco a poco del humor que la oprime. He de confesarle que soy de la opinión del médico que lo trata, que no hay que tener prisas con esa clase de enfermedad. Espero que el Soberano Médico sea él mismo su curación, si no para mañana, al menos poco a poco. Lo abrazo en espíritu con todo el cariño de mi corazón.
Escribo al señor Gouault que, según la intención de monseñor de Troyes, trabaje en la venta de sus casas y que no pierda tiempo.
He escrito a los padres Lucas y Perceval que vayan a buscarle, tal como le he indicado.
El señor de Beauvais, que conoce la importancia del ejercicio de los ordenandos, ha pedido a los señores obispos circunvecinos que van a conferir órdenes que hagan volver a París a los de otros obispados que han estudiado allí, para que se aprovechen aquí de los ejercicios. Según esto, creo que también monseñor de Troyes les haría mucho bien si hiciese lo mismo con los externos, en cuyo caso quizás, si se le avisa a su bondad, podría hacer lo mismo. Lo hará así si usted y el padre Dufestel lo juzgan conveniente, y nos enviará además a ese buen leñador y viñador, si está enteramente decidido. Estamos contentos con los de Champaña.
Abrazo al buen padre Dufestel y soy del padre Savary, de Renato y de usted muy humilde servidor,
VICENTE DEPAUL
Dirección: Al padre du Chesne, sacerdote de la Misión, en Sancey.







