Padre:
Le enviaré su respuesta a la señora Pelletier por medio de sor Turgis. Soy tan mala que hubiese preferido que no hubiese existido esa frase sobre su pronta vuelta.
El señor de Liancourt pasó ayer por aquí, no le vi, pero me mandó recado de que su señora esposa estaba muy preocupada por mi regreso.
Mi pequeña sangría de ayer me dio un gran sudor durante toda la noche, que me ha aliviado, gracias a Dios, de forma que he podido abandonar el lecho. Y por no tener suficiente fuerza ni salud para ir a verle, dado el mal tiempo y que tengo necesidad de hablarle, había mandado recado al hermano portero de que le suplicase se tomase la molestia de venir aquí. Tomo esta libertad por la confianza que su caridad me ha dado otras veces, ya que creo ser siempre, señor, su muy humilde y muy obligada hija y servidora.
Domingo.
Dirección: Al padre Vicente.
L. DE M.







