No se extrañe de ver la rebeldía de esa pobre criatura. Otras muchas veremos, si vivimos; no sufriremos tanto por ellas como Nuestro Señor sufrió por las nuestras. Sometámonos a su voluntad en el caso presente. Hay que procurar que venga, bien sea escribiéndole yo mismo, o enviándole la dama fundadora, o mandándole un sacerdote de aquí: pues en definitiva hay que retirarla. Ya verá la carta que me ha escrito ¡Oh buen Dios! ¡cómo me ha engañado esa pobre criatura!
Le ruego me indique su pensamiento sobre esto, o si Bárbara podrá conquistarla mejor, o si su salud le permite llevar allá a Juanita para que ocupe su puesto.
Si es en Nogent donde quiere establecerse, allí lo puede todo la señora de Brou, prima del señor de Vincy.
VICENTE DEPAUL







