Padre:
Le envío adjunta una carta. Creo que es necesario mirar pronto por esa pobre hermana, que ha conquistado hasta tal punto el corazón de los habitantes que corre el rumor de que, si se la quita, ya no recibirán a ninguna otra. Ella se aconseja con todos desde hace largo tiempo y especialmente con dos viejos solteros llamados señores de la Noue, de los que obtiene favores, y es muy querida, y recibe botellas de vino y pastas. Le suplico muy humildemente y por el amor de Dios que remedie los inconvenientes de este feo asunto, del que yo creo que soy la causa. Le suplico ruegue a nuestro buen Dios que me perdone, padre, su muy humilde y muy obligada hija y servidora,
L. DE M.
Martes.
Dirección: Al padre Vicente.







