Señor:
La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
Le agradezco mil veces la caridad que ha tenido con el pobre Beyrie y pido a Dios que El sea su paciencia y su recompensa.
He enviado su paquete a Châlons y no he tenido respuesta de que se lo hayan dado. Si usted tiene la bondad de contestarme, le encargaré expresamente a la dueña del coche, que es conocida mía, que lo retire.
Estoy, además, infinitamente consolado por la bendición que Dios ha querido dar a su santa comunidad y ruego que la bendiga más y más. Me parece que no tiene por qué arrepentirse de haber empleado tanto tiempo en honrar la vida oculta de Nuestro Señor, y que no tiene que poner ninguna dificultad en que comience a brillar el destello de esa aurora en el horizonte de los acontecimientos, con el espíritu de humildad del que me parece que le ha hecho partícipe Nuestro Señor.
Usted es nuestro recurso en Burdeos en todas las ocasiones que se presentan. Le suplico, señor, que me perdone si uso de usted con excesiva libertad.
Hemos mandado venir al padre Grenu. Quizás pase por su casa y se podrá encontrar con los padres de Sergis y Brunet o también con el padre Boudet, que va de Bretaña a Toulouse. Si cualquiera de ellos tiene necesidad de dinero a cambio, le suplico, señor, que se lo entregue, y yo expediré una letra al sitio que diga.
Saludo a los señores de su compañía con toda la humildad y reverencia que me es posible, y soy, en el amor de Nuestro Señor, su muy humilde y muy obediente servidor,
VICENTE DEPAUL
París, 20 de julio de 1638.
Dirección: Al señor de Fonteneil, canónigo del cabildo de san Severino, en Burdeos.







