Señorita:
La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
Intentaré ir a servir a esa buena joven el sábado según costumbre.
Estoy admirado de la muerte de tantas criaturitas y pienso que puede haber en ello algo de lo que dice. Le ruego me indique lo que sobre ello le ha dicho la señora presidenta de Herse. Habrá que avisar seriamente y ver lo que hay que hacer en esto.
He escrito ya a la señora Goussault, según creo, que alababa a Dios por el pensamiento que le había inspirado de invitarla a ir a Grigny. Lo mismo digo a usted. Allí encontrará al señor Pavillon y a dos sacerdotes de aquí, uno de los cuales no ha hecho más que salir del seminario y otro está todavía en él. Está también un sobrino del señor párroco de san Gervasio, que vive en Saint-Nicolas. Soy, en el amor de Nuestro Señor, su muy humilde servidor.
V. D. P.
Jueves, a las 4.
Dirección: A la señorita Le Gras.







