Señorita:
La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
Tengo aquí una carta de Bárbara. Hasta esta mañana no le he mandado la carta que le escribió. Me he olvidado de ella siempre que le he escrito a Saint-Germain.
Pero ¿cómo está usted, señorita? Me han dicho que mejor. Alabo a Dios por ello y le ruego que le dé tantas fuerzas como se necesitan para ir a los pueblos esta primavera.
Ayer por la tarde vi a la señora presidenta Goussault, a la que no había visto desde el comienzo de su enfermedad, hace diez días. Está mejor y desea que venga el buen tiempo y tenga un poco más de salud para irse a pasear por los campos. Ayer no tuvo ya la fiebre que esperaba.
Nuestro hermano Alejandro irá hoy a verla a usted.
¿Cómo están los niños? Por favor, una palabra sobre ellos, no por escrito no es necesario sino sólo de palabra.
Buenos días, señorita. Soy su muy humilde y obediente servidor.
VICENTE DEPAUL







