Señorita:
Creo que haría bien haciendo enterrar a ese niñito en el cementerio y enviar a decir al señor párroco que le fuera a ver, y le dijese las cosas como son, esperando que él piense en la manera de hacerlo. Lo que actualmente se me ocurre es que habría que dar alguna cosa cada año al señor párroco y al enterrador por enterrar a todos. Por hoy, habrá que rogarle que envíe a su señor vicario a tomarlo y que ordene al enterrador que haga una pequeña fosa y se pague a cada uno lo suyo, y que es un ensayo que se desea hacer.
Me siento más urgido que nunca a terminar el asunto de la Caridad Pida a Dios que me dé tiempo para trabajar en él. Da lástima de mí. No tengo tiempo de nada. ¡Dios me dé la eternidad!
Cuando pueda ir a Reuil, el señor párroco me ha indicado que recibirá a la joven que yo le enviaré.
Soy s.s.
V. D.
No le digo nada de la señora Pelletier. Acabo de escribir a la señorita sobre la muerte del niño. Me dijo ayer que enviaría otro, si puede ser. Ahí va su carta.







