¡Bendito sea Dios porque ha tomado a esa pequeña alma en tal estado que hay motivo para creer que es bienaventurada! Le enviaré al padre Bécu y a otro. Me será difícil ver al señor Laisné. Si le gusta el matrimonio, que no se preocupe; enseñará lo que hay que hacer a su secretario, si es que no lo sabe.
El cuadro de la Virgen y de san José llevando al niño Jesús de la mano me parece bueno para esos pequeños niños expósitos.
La señora Goussault me ha indicado que irá hoy a comenzar su retiro en casa de ustedes. Si así es, ¿estará ausente usted? Creo que será conveniente que le escriba unas palabras para saber su voluntad.
Vi ayer a la señora presidenta de Herse y le dije lo que he dicho a usted.
Me olvidé de escribir a la señora Goussault que tomase la meditación de la muerte y del juicio particular después de la primera. Le dirá, por favor, que así lo haga y que más bien quite la de los pecados según le dije, para meditar las que ella crea oportuno.
Pienso con frecuencia en el asunto del alojamiento. Buenos días, señorita. Mantenga su corazón en paz. Soy
V. D.
Dirección: A la señorita Le Gras.







