Señorita:
La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
Pensaba haber ido a verla alguno de estos días, especialmente hoy; pero me he visto absolutamente impedido. Lo haré lo más pronto que me sea posible. Entretanto la diré que me preocupa su fiebre de esta noche y le ruego se cuide lo mejor que le sea posible para Nuestro Señor y para su obra. Me parece, sin embargo, que este invierno está menos enferma que los otros, sobre todo mientras de en la ciudad; y esto es lo que me consuela un poco.
Hablemos de tres cosas. De los niños expósitos. Me urgen de una forma que no puede imaginarse, de parte del señor Hardy. Me hace culpable de todo el retraso. La señorita du Mée está en los campos. ¿Qué inconveniente hay en que haga comprar una cabra y que siga haciendo una experiencia cada vez mayor?
La segunda es que nos piden una hermana de la Caridad para Saint-Germain-en-Laye, donde se está haciendo la misión y donde se ha establecido la Caridad desde el domingo pasado; se trata de poner en regla a esas buenas mujeres. ¿Qué le parece si enviara a Bárbara?. Tienen una razón especial para solicitarla, a causa de los soldados que el rey desea que sean asistidos; se necesitará una habitación para ello, mientras esté allí la corte.¡Oh, cómo me gustaría que pudiese ir usted! ¡Qué le vamos a hacer! Nuestro Señor obtiene más gloria de usted quedándose aquí. Volvamos a Bárbara. ¿Podrá darle una compañera, o la enviará sola? Sería mejor lo primero. En ese caso, ¿tendrá otra para Santiago?.
No sé qué decirle de la de San Pablo, a no ser que tengo miedo de que levante algún murmullo. El espíritu de Margarita tiene a veces algunos retrocesos. Le he escrito al padre de la Salle que me diga si ella podrá llevar la escuela con utilidad. En todo caso, se trata sólo de algún tiempo; será necesaria para Richelieu.
La tercera cosa se refiere a María, de San Lorenzo. Su padre me ha hecho instancias muy grandes para que la readmitamos; ¿le parece bien? Si es así, mande que le digan que hable conmigo.
Buenos días, señorita. Soy
V. D.
Saludos a la señora de Pelletier. La señora del Canciller trabaja para ella. La señora de Chaumont es Superiora de Saint-Germain-en-Laye.
Dirección: A la señorita Le Gras.







