Señor:
La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
Creo que contesté a su última, alegrándome con usted por la actuación de la bondad divina sobre usted y sobre esos buenos misioneros de su compañía, a los que saludo con todo el afecto y la reverencia que me es posible, y le doy gracias muy humildemente, señor, por el favor que ha hecho a nuestro misioneros de Aiguillon al escribirles. Les indico que todavía no es tiempo de ir a verle. Será dentro de algunos meses. Entretanto le suplico, señor, que entregue la adjunta al señor de Saint-Martin, en Dax.
El bueno del señor Nevelet, arcediano de Troyes, murió hace algún tiempo de contagio. Esto ha separado un poco a su Compañía; pero espero que será para reunirse mejor. Yo hice un viaje a Troyes por entonces, y Dios sabe cuántas veces el bueno del señor Rote, ese santo varón, me hizo el honor de creer oportuno que hablásemos de usted.
La Conferencia de los señores eclesiásticos de esta ciudad sigue cada vez mejor, según creo. Acaban de salir de allí tres obispos: el señor Godeau para Grasse, el señor Fouquet para Bayona y el señor Pavillon para Alet, y el señor Barreau acaba de ser nombrado por el rey coadjutor de Sarlat, sin el consentimiento del obispo.
Dios ha dispuesto del bueno del señor Semusse. Vivió y murió como un santo. Soy, en el amor de Nuestro Señor y de su santa Madre, su muy humilde y obediente servidor,
VICENTE DEPAUL
París, 8 enero 1638.
Dirección: Al señor de Fonteneil, canónigo de San Severino, de Burdeos.







