Podrá ver por la adjunta, señorita, cómo el señor párroco de Rueil prefiere a la joven de Nanterre antes que a Bárbara. Adoro en esto la Providencia. Hay que colocarla más lejos y en trabajo más útil. El padre Lamberto, que está en Richelieu, ha indicado a la señora de Combalet que es preciso establecer allí la Caridad, ya que esta última semana han muerto dos pobres mujeres sin asistencia. ¿Qué le parece, señorita, si enviásemos a Bárbara y a alguna otra? ¡Oh! ¡Cuánto bien se puede hacer en aquel país! Y si está fuerte, podría ir allá para la primavera en coche hasta Orléans, y desde allí por agua hasta Saumur, que está a ocho leguas de aquel lugar. En fin, que salga todo bien. Ya hablaremos de ello.
Entretanto, le saludo y soy, en el amor de Nuestro Señor, s. s.
V. D.
Dirección: A la señorita Le Gras.







