Lunes por la mañana, en Bons-Enfants.
[Hacia noviembre de 1637]Señorita:
Me piden con mucha frecuencia eclesiásticos desde varios lugares; pero conozco a pocos que pueda ofrecer buenamente, sobre todo a la señora de Liancourt, por las condiciones que desea. Si el señor Bourdoise no se los puede dar, creo que hará bien en pedírselos a monseñor de Beauvais; pero no, para La Roche-Guyon, a monseñor de Rouen. Hay dificultades muy distintas de un obispo a otro.
Siento mucho no haber podido concederla el tiempo que deseaba en La Chapelle, y porque tampoco se lo podré conceder, si viene el miércoles a París, a la reunión de sus hijas de San Nicolás. Marcho esta mañana para ver a la señora presidenta de Herse, que está indispuesta y se queja de mí, a doce leguas de aquí, y no volveré quizá hasta dentro de cuatro o cinco días. Al regreso, podrá usted dar alguna vuelta por esta ciudad, o iré yo a La Chapelle.
Entretanto me encomiendo a sus oraciones y soy, en el amor de Nuestro Señor, su…
Alabo a Dios porque se ha visto libre de esa gran preocupación de una forma tan fácil. Le ruego de que se cuide para Dios.







