Señorita:
La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
Si puede mandar a alguna de sus hijas al Hôtel-Dieu en lugar de Enriqueta, creo que le hará un favor no pequeño; porque no creo que, a no ser que esté enferma, pueda ella sufrir la mortificación de ese viaje. Y si no tiene la posibilidad de suplir su falta, parece ser que la voluntad de Dios es que ella espere, pase lo que pase. Pero me parece que yo quedaré consolado si ella pudiese tener ese consuelo.
Le ruego que me excuse por no haber podido ir a ver a sus hijas. Lo haré cuanto antes. No me dice nada de su salud. Si no tiene nada más que lo que ha tenido otras veces, espero que se aprovechará y se curará por completo. Tampoco he podido ver el asunto de la señora de Liancourt. Lo haré esta tarde, que se la deseo tan buena como yo soy, en el amor de Nuestro Señor, su muy humilde servidor
V. DEPAUL
Martes por la tarde.
Dirección: A la señorita Le Gras.







