Padre:
Me han comunicado que el venerable bailío de Sillery le ha escogido para ayudarle a visitar las iglesias y parroquias que dependen del gran priorato, en lo que usted ha empezado ya a emplear útilmente sus cuidados y fatigas, para la instrucción de los que tenían una extrema necesidad de ello; esto me obliga a darle por medio de estas líneas las más expresivas gracias y a pedir que continúe, ya que no tiene otro objeto más que el asunto de la gloria de Dios y el honor y reputación de esta Orden.
Suplico con todo mi corazón a la bondad de Dios que recompense su celo y caridad con sus gracias y bendiciones y me conceda la facultad de testimoniarle como me reconozco
EL GRAN MAESTRE LASCARIS DE MALTA
7 septiembre 1637.







