¿Cómo sigue usted, señorita, de la pena de esta mañana? ¿Desea enviar a alguien a visitar a su Hijo? Si así es, enviaré un hombre esta tarde; indíqueme sus deseos con toda sencillez, por favor, y procúrese la mayor alegría que le sea posible en unión con la de la santa Virgen en casos parecidos.
Su hijo está bien, como espero, y yo soy su servidor y la iré a ver si el portador de la presente no me dice que está bien. Adiós, pues, señorita; esté alegre en Nuestro Señor.
Dirección: A la señorita Le Gras







