Señorita:
La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
Creo que haría bien, señorita, viendo a la señora Fieubet, si es de la compañía del Hôtel-Dieu, y diciéndole lo que me indica. Tengo mucho miedo de que haya un poco de culpa por parte de esas chicas, al menos indirectamente. Hay que atender sobre todo a las aldeas pobres, ya que en las ciudades pasará siempre lo mismo; complacerse en ello es envanecerse. Yo aprecio y abrazo estas contradicciones; y no crea que esto me repugna, esto es, el proyecto de las aldeas y ser, en el amor de Nuestro Señor su muy humilde servidor,
V. D. P.
Dirección: A la señorita Le Gras







