Señorita:
La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
La señora presidenta Goussault no ha estado en Beauvais. Ha vuelto ya a Neufchatel y creo que está actualmente en Groslet con su madre, de forma que no podrá hacer lo que usted desea para Liancourt. Me da vergüenza de no haber hecho todavía el reglamento para aquel lugar. Hay que trabajar en él, con ayuda de Dios.
Sobre la casa de San Nicolás, le pido que tenga paciencia y que pague el alquiler de los últimos comunes; pues quizás los necesite para sus hijas.
)¿Qué le diré de esa buena joven que está con el Sr. Lhoste, sino que se trata de una buena y hermosa caridad; pero hay que guardarse bien de hacerlo de ordinario? ¿No sería mejor, ya que se ha comprometido en ello, que pusiese a Juana con esa pobre Susana? Las dos resistirían mejor juntas, y quizás esto no les haga daño.
He presentado mis excusas a la señora de Ligin, que se encuentra mejor. como yo también, gracias a Dios.
¿Y usted, señorita? ¿Qué ha sido esa pequeña recaída que ha tenido? ¡Ay! ¡qué verdad es que el mundo está lleno de miserias! Animo, hay que sufrirlas, no sólo las nuestras sino las ajenas, tanto como Dios quiera. ¡Ay! ¡Cuán feliz considero a la buena señora Mesnar, Dios mío, y cómo le pido de todo corazón que ruegue a Dios por mí! Así lo deseo esperar de su bondad. Ruego a su corazón que no se conmueva por mí, ni por ninguna otra cosa, que no sea el puro amor de Dios
Soy, en ese mismo amor,
V. D.
Dirección: A la señorita Le Gras.







