Señorita:
La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
Tengo una pena sensible por no poder ir a verla, debido a todo este personal que tenemos y a otros muchos que estoy esperando. Le ruego me excuse y que no se deje llevar por el dolor; es la voluntad de Dios, al que tanto quiere. ¡Oh Dios! ¡Qué gran motivo ese de la voluntad de Dios! ¡Y qué hermoso motivo el de pensar que esa buena hija nuestra está gozando al presente de la felicidad de su gloria! Sumérjase en ella usted y no salga nunca de allí, por favor.
Le enviaré a cuatro sacerdotes para asistir al oficio e intentaré ver a la señora Goussault para exponerle el asunto de la forma que usted me indica. Con la ayuda de Dios, espero ir a verla mañana por la mañana. Me dará un gran consuelo si pasara descansando en la cama estos dos días.
Buenos días, señorita. Soy su muy humilde servidor,
V. D. P.
Dirección: A la señorita Le Gras.







