Señorita:
La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
Encuentro muy conveniente todo lo que me dice del servicio de los pobres del Hôtel-Dieu, de la habitación y de la señorita Viole y de tratar con usted a fondo de los medios de establecer una perfecta caridad entre sus hijas.
Y, sobre la señora Turgis, convendrá que ante todo le pida que procure observar todas las cosas que hacen las jóvenes, obrar como ellas y que usted la trate como una de las mismas y que haga finalmente un noviciado de algunos meses, tanto para honrar la infancia de Nuestro Señor; 2.° como para dar a esas jóvenes ejemplo de obrar bien y a las que vengan luego, de cualquier condición, para que hagan lo mismo y para que finalmente ellas le tengan mayor respeto cuando se le dé alguna superioridad sobre ellas, y para que se coloque indiferentemente entre ellas en la mesa, ya que fue también así como Nuestro Señor quiso estar entre los pobres para darnos ejemplo y hagamos lo mismo.
Si puedo, iré el sábado temprano a confesar a sus hijas, para ponerlas en la práctica que le he dicho de la confesión.
Buenos días, señorita. Soy s. s.
Dirección: A la señorita Le Gras.
V. D.







