13 junio 1636
Apremiado por Carlos-Cristián de Gournay, obispo de Toul, para que autorizase a los sacerdotes de la casa de dicha ciudad a confesar a las religiosas de santo Domingo, que tenían dificultad de encontrar confesores debido a los trastornos de la Lorena, Vicente de Paúl le ruega al superior de la casa que vaya a echarse a los pies del prelado y le haga comprender cómo el servicio exigido se opone a los fines de la Compañía.







