Vicente de Paúl, Carta 0231: A Luisa De Marillac

Francisco Javier Fernández ChentoEscritos de Vicente de PaúlLeave a Comment

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Author: Vicente de Paúl · Year of first publication: 1972 · Source: Obras completas de san Vicente de Paúl.
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[Mayo 1636]

Señorita:

La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.

La verdad es que salgo esta mañana para Pontoise y Beauvais; pero le puedo asegurar que lo hago con pena por no haberla visto ni una nueva residencia. Usted sería más útil en Beauvais que yo y les diré a las Damas de la Caridad que la esperen; pues no soy yo el que ha de reunirlas. La razón de mi viaje es una razón que no me satisface: se trata de visitar a las Ursulinas. ¡Oh señorita, cuánto me molesta esto y cómo me parece un tiempo perdido para un hombre que se debe todo a los pobres’ ¡Qué le vamos a hacer! Hace ocho meses por lo menos que me urge monseñor de Beauvais; y como le he dado tantas veces largas al asunto, ya no viene por aquí cuando va y vuelve. como solía hacerlo, ni me escribe el señor Messier. Sólo están las hijas, de las que no he recibido sino dos cartas para esto la semana pasada. Pero dejemos esto y digamos: ¡Dios mío! señorita, ¡cuánto me preocupa verla tanto tiempo sin ir a tomar el aire con el continuo trabajo que tiene en el Hôtel-Dieu!

No he visto a la señora Superiora de San Salvador para tener la respuesta sobre María. ¿Podría usted entretanto marchar a Grigny para siete u ocho días y dejar a María para que se haga cargo de esas jóvenes? Es lo bastante seria y exacta para ese menester. Hágalo. por favor, durante mi ausencia. Le diré a la señora Goussault, que viene a Pontoise, que se encargue ella. También la señorita Poulaillon podrá ver a sus hijas de vez en cuando. Si así es, convendrá que vaya a visitar, con la señora presidenta, la Caridad de Villeneuve-Saint-Georges, para animarlas y quitar la resolución que les ha hecho tomar la señora Guérin, después de mi partida, de que no vayan a visitar a los enfermos cuando no haya más que uno solo; y la razón es que ella no puede comprender que se pueda hacer un buen caldo con cinco onzas de carne. Esa buena señora es buena y elocuente en palabras y se mete en todo, aunque no es de la Cofradía.

Si, al pasar por Grigny, quisiese usted recoger lo que ha comprado para aquel lugar en Bons-Enfants, haría bien. Pero no, diga a la tesorera que encargue a algún otro que lo recoja, y convendría que lo hiciera el barquero.

Le devuelvo las reglas de las hijas. Está todo tan [bien], que no he querido añadir nada. Léalas, pues, lo antes posible, si no cree necesario que esté yo allí; en ese caso, le prometo que será esa una de las primeras cosas que haré a mi regreso, si Dios quiere. Será conveniente que las de esa parroquia se encuentren allí al mismo tiempo, para que se uniformen.

Bien, termino rogándola que honre la paz y la tranquilidad del alma de Nuestro Señor, y encomendándome a sus oraciones, siendo en el amor de Nuestro Señor, su muy humilde servidor,

VICENTE DEPAUL

No le digo nada de la señora de Liancourt, a no ser que, si ella la quiere llevar sólo para siete u ocho días, haga como mejor le parezca, pero que, como los grandes se muestran tan inseguros sobre lo que tienen que hacer, si ella no la ha visto. haría bien en aprovechar entretanto la ocasión de Grigny.

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