Señorita:
La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
Le suplico que me perdone por no haberla visto antes de marcharme durante cuatro o cinco días al campo. Su hijo ha empezado muy bien; el padre de Sergis lo ha tomado a su vuelta del campo y le sirve en su retiro. Me ha dicho que excluye la espada: queda la condición del estado eclesiástico o la del palacio; considerará las dos y procurará resolverse.
Le he escrito a la señora presidenta Goussault que creo haría bien usted si fuera a ver la casa de La Chapelle y viera lo que piden de alquiler. Esto servirá también para distraerse; pues ella cree, como yo también, que el aire de los campos la viene bien. Entretanto esté alegre. Cuide su salud.
Le suplico que dé a conocer nuestras noticias y nuestras excusas a la buena señorita Viole y que le diga que espero verla cuando vuelva. (Oh, qué consolado y edificado estoy con esa buena señorita!
Le deseo buenos días y soy
V. D.
Dirección: A la señorita Le Gras.







