La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
La casa de que me hablaba la señora Goussault no es aquella de la que yo le hablé. La primera es más hermosa, y cuesta 30 ó 40 mil libras, y la segunda siete u ocho. La primera sería escandalosa para unas pobres muchachas y la segunda demasiado alejada de la iglesia. Ya lo verá. No veo inconveniente en que se honre igualmente la prudencia y la sencillez de Nuestro Señor; pero hay menos inconveniente en faltar a la última práctica que a la primera, sobre todo en su caso.
Haré con su hijo como me indica, y con corazón.
Ya está aquí la joven; pruébela.
¿Tiene dinero? Se nos ha echado encima un asunto y necesitamos mil quinientas libras. Si las tiene, se las devolveremos dentro de poco; si no las tiene, no se preocupe, por favor. Buenos días, señorita. Soy s. s.
V. DEPAUL







