Señorita:
La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
Me había propuesto ir a verla; pero no pudiendo hacerlo tan pronto a causa de algunos compromisos, le ruego me indique si ha alquilado algún alojamiento y dónde lo ha tomado. Quizás crea que yo tengo algún motivo referente a usted, por el que creo que no es conveniente que se aloje en estos barrios. No es así, ni mucho menos; se lo aseguro. La razón es ésta: estamos en medio de gentes que lo observan todo y juzgan de todo. Apenas nos viesen entrar dos o tres veces en su casa, se pondrían a hablar y a sacar consecuencias que no podríamos decir hasta dónde llegarían. No es que los vigilemos, sino sólo aquel que tiene el poder de hacerlo. Cuando tenga la oportunidad de verla, le hablaré más particularmente. Entretanto dígame: ¿cuándo estará en condición de ir al campo a visitar algunas Caridades? Le ruego que me lo indique y, si lo puede cómodamente, dése una de estas mañanas un paseo hasta aquí; entretanto honre la santa alegría de Nuestro Señor y la de su santa Madre. Soy, en su amor,
Dirección: A la señorita Le Gras.
V. D.







