Le pido perdón por no haber podido ir ayer a verla, debido al ajetreo que tuve; lo haré un día de esta semana, con la ayuda de Dios. A veces sucede que me esperan más de un mes para las confesiones anuales en Santa María. Hay una que está esperando para entonces. Espero que su corazón me hará este mismo favor.
Veré sus pies hoy y se los enviaré mañana. Buenos días, señorita. Soy, señorita. s. s
Domingo, por la mañana.
Dirección: A la señorita Le Gras.







