Señorita:
¡Dios mío, usted es una mujer valiente por haber hecho todo lo que me dice! Animo, no hay que detenerse en este buen camino. Si las dificultades que le ponen llegan e impiden el éxito, no se preocupe. No existe obligación bajo pecado mortal ni venial. Los pobres habrán tenido mientras tanto este alivio y las personas que les han asistido el mérito. Yo deseo con toda el alma que seamos de este feliz grupo y le agradezco de que usted nos proporcione personal para esto.







