Señorita:
La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
El señor Holden no ha venido a comer aquí: déme razón de él, porque lo estuve esperando.
Hablaré con su hijo. No es preciso que deje ligeramente la sotana. Si lo hace, podría sentirlo. Aunque Dios, que todo lo hace por nuestro bien, sacará de ello su gloria. Es menester resignarse con su divina voluntad en todas las cosas. El es más hijo de Dios que de usted. Por tanto, El hará lo que sea mejor. Esté dispuesta para todo y no pierda fácilmente esta condescendencia. Si deja la sotana, se reirán de él incluso en aquel colegio; y si se va a otra parte, se perderá, o al menos correrá gran peligro de ello.
He hablado con la señora Goussault. No se extraña de esta decisión. Dice que María no hará la oración. Como se acostumbra, ni se la hará repetir. Pero no hace bien. Quizás pueda verla usted.
Entre tanto me encomiendo a sus oraciones y soy, en el amor de Nuestro Señor, su muy humilde servidor,
VICENTE DEPAUL
Dirección: A la señorita Le Gras.







