Señorita:
Temo a la casa, si la señora pone allí de momento a las jóvenes. Dentro de algún tiempo ella verá si conviene trasladar allá a los enfermos. No es propicia la ocasión para el establecimiento de la Caridad en varios lugares. Si la señora no se contenta por ahora con Liancourt, creo de todos modos que no es conveniente que se haga más que en dos o tres aldeas cercanas.
Monseñor de Beauvais desea que hablemos a fondo de la unión de la Caridad con el Rosario para toda su diócesis. Entonces la señora podrá establecer y reunir el Rosario y la Caridad, según lo que se haya resuelto. Me escribe dicho señor que le indique mi manera de pensar y que él lo tratará entre tanto con el reverendo padre prior de los Jacobinos. Quizás sea necesario vernos para ello, ya que los padres de esta ciudad ponen dificultades.
Considerándolo todo, creo que no conviene que vuelva por ahora a Beauvais. Cuando haya terminado en Liancourt y, si es menester, en Gournay, adonde la podrá invitar la señorita Poulaillon, si le parece bien, podrá tomar un poco de descanso; estando aquí, se podrá trabajar en el reglamento de Beauvais. Incluso me parece que no conviene por ahora detener el de Liancourt, debido a esa casa y a las jóvenes, pero envíele el ordinario sin firmar; porque la experiencia nos dirá quizás si hay que añadir o quitar algo. Si Nuestro Señor dio a los hombres la ley de gracia sin escribirla, hagamos nosotros lo mismo por algún tiempo. Entre tanto soy s. s.
Dirección: A la señorita Le Gras.







