Le agradezco el aviso que ha querido darme sobre el estado de la Caridad de Beauvais. El señor de Beauvais tiene que ir allá para dar la misión en el mes de octubre. Quizás para entonces sea posible disponer de más personas para ponerlas allí. El señor de Beauvais se marcha a dar la misión en Liancourt; quizás llegue antes usted; pero no se apresure por ello. Siga el orden de la Providencia. ¡Qué bueno es dejarse conducir por ella!
Cuide mucho de su salud y no ahorre ningún esfuerzo por alimentarse bien durante el trabajo; siempre me parece que no se alimenta bien.
Le ruego que salude muy afectuosamente, de mi parte, a la buena señorita du Coudray y a todas las buenas hermanas de la Caridad de Bulles, sin olvidar a la buena señorita Toinette, en Clermont, si las ocupaciones se lo permiten.







