Recibí ayer la suya, que me enterneció un poco el corazón, al ver por ella la ligera indisposición que la ha obligado a guardar cama a su llegada, y le pido a Dios, señorita, que le dé fuerzas para poder servirle en la obra para que la envía.
Aquí tiene usted el reglamento de san Nicolás y el de san Salvador; pero en Beauvais conviene que se sirva del de ese lugar y que procure hacer cumplir, como en otras partes, las cosas que allí no se hacen.







