7 diciembre 1634
Señor:
La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
El padre de la Salle me ha escrito en varias ocasiones sobre el afecto que Nuestro Señor le ha dado por nuestra pequeña manera de vivir y por él y por el padre Brunet, y sobre la manera con que trabaja por la salvación del pobre pueblo y por nosotros, siempre que ha sido preciso, Pues bien, señor, le agradezco todo esto muy humildemente y ruego a Nuestro Señor que sea El mismo su recompensa y su paga y que extienda sobre usted cada vez más la abundancia de sus gracias y bendiciones.
¡Cómo se llena mi corazón de consuelo, señor, siempre que el mencionado padre de la Salle me habla de su celo por la salvación de las almas, su asiduidad en su conquista, las bendiciones que Nuestro Señor le concede y todas sus sólidas virtudes! Ciertamente, señor, todo esto produce en mí una alegría que no le puedo expresar y un afecto muy especial para rogar a Dios que le siga protegiendo y que vaya aumentando estas mismas gracias.
Sea esta, señor, la recompensa que espera de nosotros por tantos y tantos actos de caridad que incesantemente tiene ahí con nosotros. A ello añado, señor, el ofrecimiento que le hago de la pequeña compañía y de su servicio, con todo el afecto y humildad que me es posible, y especialmente el mío, que me da la confianza de encomendarme a sus santas oraciones y que soy, en el amor de Nuestro Señor, su muy humilde y muy obediente servidor,
VICENTE DEPAUL
s. d. l. M.







