Señorita:
La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
La señorita Poulaillon nos pide una buena joven. Envíesela, por favor, con un lacayo. ¿Podrá ir a pie o será conveniente que le preste usted su caballo? Lo primero sería más edificante. Hay nueve leguas desde aquí. Si no puede hacer el camino en un día, que lo haga en dos. Téngala, pues, preparada, para cuando llegue el lacayo. Ruego a Nuestro Señor que bendiga a esa buena joven.
La señorita du Fay está gravemente enferma. No le digo que la ofrezca usted a Nuestro Señor; estoy seguro de que lo hará.
Buenos días, señorita. Soy, en el amor de Nuestro Señor, señorita, su muy humilde servidor,
V. DEPAUL
Martes, por la tarde.
Le he dicho al lacayo que venga mañana por la mañana.
Dirección: A la señorita Le Gras.







