Señorita:
La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
Como me sigue todavía aquejando la fiebrecilla, he querido seguir su consejo de hacer lo mismo que he hecho en otras ocasiones, esto es, tomar el aire de los campos. Así pues, me voy a visitar algunas Caridades; y quizás, si me encuentro bien, iré hasta Liancourt y Montmorency a esbozar lo que más tarde podrá acabar usted. Entre tanto procure adquirir fuerzas, por favor. Le prometo hacer lo mismo por mi parte; le saludo y soy, en el amor de Nuestro Señor, señorita, su muy humilde [servidor].
Martes, a la una
VICENTE DEPAUL







