Señorita:
La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
Todo llega a su hora para el que sabe esperar; esto es verdad de ordinario, pero sobre todo en las cosas de Dios más que en las otras. No es conveniente que sea yo el que hable con el señor Maestre, por cierta razón especial, a no ser que lo encuentre. Si la presidenta Goussault lo cree oportuno, podrá decirle una palabra, si usted se lo indica y ella no ve ningún inconveniente. Es cierto que conviene ver una vez más a las damas, tanto para hacerles alguna indicación sobre ello, como para enseñarles cómo tienen que enseñar a los enfermos a hacer su examen y a averiguar sus pecados.
No he podido aún ir a la Magdalena; iré mañana, si puedo; entre tanto, perdóneme. En cuanto a Nicolasa, hay motivos para creer que no cambiará nunca, debido a su edad. Por otra parte, me cuesta dar de nuevo mi voto para despedirla. Haga la prueba quitándole la comunión un poco; quizás esto le servirá; si no, in nomine Domini. Cuando haya hecho todo lo posible, si no se enmienda, envíela a casa.
Entre tanto, la saludo y ruego a Dios que la conserve en perfecta salud y en su amor, y soy, en ese mismo amor de Nuestro Señor, su muy humilde.
Dirección: A la señorita Le Gras.







