Vicente de Paúl, Carta 0166: A Santiago Perdu

Francisco Javier Fernández ChentoEscritos de Vicente de PaúlLeave a Comment

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Author: Vicente de Paúl · Year of first publication: 1972 · Source: Obras completas de san Vicente de Paúl.
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Padre:

La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.

¡Bendito sea Dios por las dificultades en que El ha querido que se encuentre usted! En estas ocasiones hay que honrar las que tuvo su Hijo sobre la tierra. Ellas fueron mucho mayores, padre, ya que, por la aversión en que le tenían a El y a su doctrina, le prohibieron la entrada en toda la provincia, y le costó la vida. Se cree que por eso previno a sus discípulos cuando les dijo que los enviaba como ovejas en medio de lobos, y les dijo que se burlarían de ellos, que les injuriarían y les escupirían en la cara, que los padres tomarían partido contra los hijos y que los hijos perseguirían a los padres, y finalmente cuando justificó la ceremonia de sacudir sus vestidos cuando se encontrasen entre pueblos que no se aprovecharan de sus enseñanzas.

Aprovechémonos, padre, de estos encuentros, y suframos como ellos las contradicciones que nos sobrevengan en el servicio de Dios. Alegrémonos como de un gran bien, cuando nos sucedan, y empecemos en esa ocasión a utilizarlas como las utilizaron los apóstoles, a ejemplo de su maestro Nuestro Señor. Si así lo hacemos, esté seguro de que los mismos medios por los que el diablo ha querido combatir a usted, le servirán para combatir contra él, y alegrará a todo el cielo y a las buenas almas de la tierra que lo vean o escuchen, y que aquellas mismas personas con quienes se debe usted ver, le bendecirán finalmente y le reconocerán como cooperador de su salvación; pero hoc genus daemoniorum non ejicitur nisi in oratione et patientia.

La santa modestia y el recogimiento interior de la compañía serán otros tantos medios, especialmente la circunspección en las preguntas que es difícil hacer bien en la confesión.

Por el amor de Dios, padre, trate con los demás de las cosas que hay que preguntar y de qué manera. El padre Renar tiene mucha experiencia en estas cosas. Póngase de acuerdo con él y sepa dominar la aversión que tiene ese pueblo contra los misioneros, a fin de abstenerse de lo que le ha escandalizado, o hacer lo contrario, si llegara el caso. Le suplico, padre, que se informe de esto y que me dé aviso, como también del lugar de donde proviene el ruido de este escándalo.

Una vez ponderadas todas las razones que me indica, creo que será conveniente no tener en adelante más que un catecismo, al que han de acudir todos los niños y niñas, a no ser que se decida lo contrario, si la muchedumbre lo exige. Y como la hartura de la palabra de Dios dat illis nauseam, siga el consejo del padre Renar, por favor, en relación con el cese de las predicaciones, los domingos y días de fiesta, e incluso los demás días, si él lo cree oportuno con el señor prior, por consejo del cual él le habrá dicho a usted lo que le ha dicho sobre las predicaciones, según creo, y sabiamente, ya que contraria contrariis curantur. ¡Oh, padre, hemos de acatar con buen gusto los consejos de los demás! San Vicente Ferrer pone esta práctica entre los medios de perfección y de santidad. Y si esto es bueno respecto a un particular, ¿por qué no en relación con la compañía? Y no vale decir que no los hemos acostumbrado a ello, ya que la voluntad de Dios es que nos acomodemos a las circunstancias de las personas, de los lugares y de los tiempos. Obremos, pues, de ese modo, y siempre verá cuánto valor tiene esto delante de Dios.

Le envío el órgano y le enviaré quien lo toque, si es que el padre Regnier no puede hacerlo o si sucede que este padre no es muy hábil y por eso desea usted que lo retire. Le suplico que le vigile bien, lo mismo que a Leleu, y me dé cuenta exacta de su comportamiento.

De la madera y de las demás cosas, tengo miedo de que el señor prior le niegue el pago. Haga el favor de informarse de dónde podrá recibirla y de si hay algún medio de obtenerla en otra parte, aunque las cosas cuestan muy caro.

Alabo a Dios de que el buen señor prior de Aigue coma a veces con la compañía. Testimonie mi complacencia y agradézcale cariñosa y humildemente.

Le suplico además que recomiende a la compañía la santa modestia, que es quizás uno de los medios más eficaces para aprovechar en ese pueblo.

Esto es, padre, todo lo que puedo decirle por el momento, si no es que añado mis muy humildes saludos al señor prior, al padre Renar y al padre Flahan; y le ruego que encomiende a Dios un asunto de importancia y diga al padre Renar que quizás sea conveniente que asista el miércoles próximo, a las dos, a la reunión, a la que acudirán los señores párrocos y en la que se tratará del catecismo; podrá volver ese mismo día y estar de regreso al día siguiente a mediodía.

Buenas tardes, padre. Soy su servidor,

VICENTE DEPAUL

Febrero 1634.

Dirección: Al padre Perdu, sacerdote de la Mision, en Poissy.

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