Señorita:
La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
Le agradezco muy humildemente todo el contenido de su carta y me he sentido muy consolado de lo que en ella me dice, y espero efectivamente que la volveré a encontrar muy fuerte y generosa. Ea, pues, señorita, seamos valientes y saquemos fuerzas de nuestra flaqueza, que sirve de ocasión a Nuestro Señor para hacerse El mismo nuestra fuerza.
Alabo a Dios por lo que me indica de su hermano, Y le ruego que vaya afirmándose cada vez más en la fidelidad que Nuestro Señor pide de nosotros
Me encuentro bastante mejor que estos días pasados, y el médico, que acaba de salir ahora mismo, me aconseja que vaya a la misión apenas haga buen tiempo, a dos leguas de aquí, en donde se va a dar. Entre tanto no dejaré de acordarme de usted en el santo sacrificio, que ofreceré a Dios por su intención, siendo, en su amor su…







