Señorita:
La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
Acabo ahora mismo de leer la suya con toda urgencia; me ha causado un poco de preocupación la fiebre que tiene. Le pido que llame al señor Le Sourd; es que ha tardado demasiado en purgarse; pero espero que esto no será nada. Le diré entre tanto que la intención de la señora Goussault es que esa buena muchacha de Montdidier sea de la Caridad. Mírela, pues, como tal, por favor.
Soy, señorita, en el amor de Nuestro Señor, su muy humilde servidor,
V. D.
A las diez.
Dirección: A la señorita Le Gras, calle de Versalles, frente a l’Epée-Royale







