Señorita:
La gracia de Nuestro Señor Jesucristo sea siempre con nosotros.
No le escribo por mi mano, ya que me acaban de sangrar causa de mi fiebrecilla. Me he olvidado de enviarle al médico señor Figeard. Le ruego que me perdone, así como también por no haberle enviado la memoria de los ejercicios, y por aceptar que yo le dijese que no debía enviar a sus jóvenes al lugar que me decía, sin saber del médico si hay peligro o no. Espero, sin embargo, de la bondad de Dios que no permitirá que ocurra nada malo, ya que usted sabe la especial protección que tiene de las personas de la Caridad.
He recibido una carta de la señora Goussault y de la bendición de su viaje. Cuando reciba más noticias, se las comunicaré.
Su carta de ayer se me ha extraviado y no me acuerdo de lo que decía, a no ser de lo de ese joven de que me hablaba y del que le diré que no creo que tenga que dejar la sotana, en la incertidumbre de la elección de la condición en que está, y me parece que hay que dejarlo en el estado en que está, hasta que se decida por entero, y que su buena madre no le ayuda bastante a tomar una resolución. Probablemente lo mejor para él es el estado eclesiástico. Si tiende a él, creo que hay que animarle.
En cuanto a esa joven que hace los ejercicios, puesto que está en su confesión general, puede usted servirse del Busée en francés y proponerle, inmediatamente después de su confesión general, el primer día, la Encarnación; la segunda meditación, de la Natividad, y la repetirá en la tercera oración; la cuarta, de los pastores. El segundo día, la primera será de la Circuncisión; la 2.0, de los Magos; la 3.0. de la Purificación; y la 4.0, de la vida de Nuestro Señor desde los doce a los treinta años. El día tercero, la vocación de los apóstoles; la 2.0, la primera predicación de Nuestro Señor; la 3.0 y la 4.0, de las Bienaventuranzas. El 4.° día será del juicio, en donde le hará usted pensar en la felicidad de los que han tenido piedad de los pobres, y esa meditación la repetirá dos veces; la 30 y la 4.0 serán de algún misterio de la Pasión, y al final le mandará hacer su regla de vida, esto es, su empleo de la jornada. Las horas para hacer la oración serán: al levantarse, la primera; la 2.0, a las diez; la 3.0, a las dos; y la 4.0. a las cinco. Puede leer al padre Granada y la vida de las santas que se han distinguido en la caridad.
Eso es lo que puedo decirle a usted por ahora; mañana por la mañana le enviaré al padre Brunet, o quizás por la tarde; esto no impedirá que siga usted el orden de las meditaciones. Entre tanto dígame por favor, lo que piensa el médico de la enfermedad del señor vicario; y seré, en el amor de Nuestro Señor, su muy humilde servidor
VICENTE DEPAUL
Si la joven no tiene costumbre de hacer más que tres meditaciones al día, no le dé más, por favor. Creo que no podré enviarle al padre Brunet hasta pasado mañana, por la tarde.
Dirección. A la señorita Le Gras en París.







