El señor arzobispo, según la antigua práctica de la Iglesia, en la que los obispos hacían instruir en sus propias casas durante varios días a los que deseaban ser promovidos a las órdenes, ha ordenado que de ahora en adelante los de su diócesis que tengan este deseo, se retiren diez días antes de cada orden, a casa de los sacerdotes de la Misión, para hacer allí un retiro espiritual, ejercitarse en la meditación, tan necesaria a los eclesiásticos, hacer una confesión general de toda su vida pasada, hacer un repaso de la teología moral y especialmente de la que se refiere al uso de los sacramentos, aprender bien las ceremonias de todas las funciones de las órdenes e instruirse finalmente en todas las demás cosas necesarias a los eclesiásticos. Durante este tiempo se alojan y alimentan allí, de lo cual resulta tan gran fruto, por la gracia de Dios, que se ha visto que todos los que han hecho estos ejercicios llevan luego una vida verdaderamente eclesiástica, e incluso la mayoría de ellos se dedican de una manera especialísima a las obras de piedad, lo cual empieza a ser manifiesto ante el público.
Vicente de Paúl, Carta 0135: A N…

[Hacia 1633]






