Señorita:
Alabo a Dios porque no se ha encontrado usted mal en el viaje, ni en la breve parada que ha hecho en Serain, y le ruego que le dé fuerzas a fin de que le sirva para bien de esas pequeñas almas en donde está.
De lo que me dice de santa Benita, honrará el espíritu de Nuestro Señor en ella por la relación de su empleo con el suyo y el apartamiento de su morada ordinaria como la suya. Y si no la imita en todo, bendito sea Dios de que lo haga en algo, en la espera de hacerlo mejor, si así lo quiere su divina bondad. El que es fiel en lo poco, dice Nuestro Señor, será puesto en un empleo más elevado. Sea fiel en eso poco, y quizás Nuestro Señor le conceda hacer más; y Dios sabe si esto no servirá para la gloria del señor Le Gras, por cuya alma desea que ruegue a Dios, y por la de usted.







