Señorita:
La señora Laurent marcha a su encuentro, por haberla juzgado de momento la más indicada. Le envío las cartas que había escrito para ella; las utilizará usted según su prudencia. Alabo a Dios de que se encuentre mejor que cuando partió y le ruego que la llene de paz y de tranquilidad. Dudo que M. sea apto para lo que dice usted, y la muchacha para seguirla. Creo que habrá que posponer la resolución de todo esto.
¿Cuándo vendrá usted? ¿Esta semana? Será cuando se lo permita el establecimiento de la buena señora Laurent. Pienso comenzar mañana la visita al arrabal. Me han escrito de una buena joven de junto a Pontoise, que es muy indicada y que tiene grandes deseos de servir a Dios en la instrucción de los niños, y yo soy en el amor de Nuestro Señor…







