Venid y Ved: ¡qué bueno es estar juntos como Familia Vicenciana!

Francisco Javier Fernández ChentoFormación VicencianaLeave a Comment

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Author: Comisión preparatoria del encuentro de Familia Vicenciana JMJ Río 2013. · Year of first publication: 2012 · Source: Catequesis Preparatoria para el Encuentro Internacional de la Juventud Vicentina Belo Horizonte, julho de 2013.
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I – Analicemos nuestra realidad. ¡Bendita es la Iglesia que cree en los jóvenes!

Es con esta convicción que iniciamos nuestra preparación para el Encuentro Internacional de la Juventud Vicenciana. No queremos empezar mirando solamente a los desafíos y dificultades que la juventud, especialmente aquella que sigue a Cristo, enfrenta hoy en nuestro mundo. Los conocemos bien. Todos los días vemos lo difícil que es vivir nuestra fe en un mundo donde los valores del Evangelio son ignorados, cuando no despreciados; donde la juventud es vista como falta de experiencia, de madurez y compromiso.

Sin embargo, ¡bendita es la Iglesia que cree en los jóvenes! No porque seamos el futuro, como a algunas personas les gusta repetir, sino porque en el HOY de Dios somos expresión de la vitalidad y actualidad del Evangelio, revelamos al mundo el rostro alegre, animador y compañero de la religión, desafiamos la sociedad a descubrir el Dios que llena nuestros corazones de esperanza y ganas de hacer algo por un mundo mejor, que nos espera en los más vulnerables y débiles para transformar nuestras vidas.

¡Es por eso y mucho más, que es bueno estar juntos! Romper un palo solo es fácil, pero un ramillete es mucho más difícil de partir. La Familia Vicenciana está compuesta por un gran número de jóvenes, especialmente de la Juventud Mariana Vicentina y de la Sociedad de San Vicente de Paúl, dispersos por todo el mundo. El Encuentro Internacional de la Juventud Vicenciana, en Belo Horizonte, será una oportunidad de renovar, no solamente el compromiso de seguir a Jesucristo presente en los Pobres, sino renovar la convicción de que ser cristiano y vicentino tiene sentido en el mundo actual, en medio de los desafíos del relativismo, del desempleo, de las drogas, de la indiferencia, del individualismo, etc.

Es especialmente importante en la Juventud el «estar juntos», formar parte de un equipo. Sin embargo, hay muchos jóvenes desanimados con el desarrollo de los mismos: el desplazamiento de frecuencia, pocos miembros comprometidos, falta de objetivos claros y concretos, reuniones aburridas, grupos muy pequeños, falta de identidad vicenciana, etc. Eso no es todo, encontramos rivalidades, luchas de poder, centralización de las decisiones, etc. Evidentemente, ¡la realidad no es solamente esta! Hay grupos animados, comprometidos con el servicio de los pobres, que buscan profundizar su conocimiento del carisma vicentino y fortalecer su fé. Al final, hay mucha cosa buena por ahí y contamos con eso para enriquecer más todavía la vida de la Juventud Vicenciana que se va a reunir en Belo Horizonte. Todavía, para que sea bueno estar juntos como Família Vicenciana es necesario que sea bueno estar juntos en nuestros grupos.

¡No somos una isla! Si queremos marcar la diferencia en este mundo, hay que aprender a convivir bien con todos, tener el gusto de estars juntos y organizar nuestra acción en equipo, pues solo así seremos testigos y ofreceremos una alternativa a la persona que quiere estar alejada, que muestre la indiferencia, el egoísmo y el relativismo que tiene destruída la vida de tantas personas, incluso del planeta.

Algunas personas pueden preguntarse: ¿para qué un encuentro de este tamaño? Una de las respuestas sería: para recordarmos que pertenecemos a algo mucho más grande. Y toda la riqueza y belleza de la vida joven del carisma vicentino ha de ser compartida y renovada. Empecemos en nuestro grupo; ¡empecemos juntos, ahora, a renovar nuestra alegría por estarmos juntos como Família Vicenciana!

Así:

  • ¿Nos gusta estar juntos? Vamos a identificar los puntos positivos y negativos de la vida del grupo en este momento.
  • ¿Es provechoso el tiempo que pasamos juntos: profundización espiritual, crecimiento de la amistad con Jesucristo, conocimiento de la Bíblia y del carisma vicentino, organización de la práctica de ese carisma en la vida cotidiana?
  • ¿Hemos invertido nuestro tiempo para que nuestra amistad sea sólida? ¿Nos divertimos juntos, tenemos un tiempo para momentos saludables de relajación, deporte y juegos donde los lazos de amistad y fraternidad sean sólidos?

II – Iluminamos nuestra realidad con la Palabra de Dios.

Cuando empezó su misión, Jesucristo decidió no estar sólo. Él llamó los apóstoles para convivir con Él, para compartir su vida y misión. Los Evangelios nos muestran todo lo que vivieron juntos: alegrías, desafíos, situaciones difíciles, sucesos, conflictos, momentos de fraternidad, etc. Un texto que puede ayudarnos a orar y reflexionar es Marcos 3, 13-19; 6, 30-32.

Jesucristo subió a la montaña e invitó a los que quiso; y fueron hasta Él. Así se formaron los doce, para que quedaran con Él y los enviara a anunciar la Buena Nueva, con el poder de expulsar los demonios. Eran: Simón (a quien le dio el nombre Pedro); Jacobo, el hijo de Zebedeo, y Juan, su hermano.

Aun Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Jacobo hijo de Alfeo, Tadeo, Simón, el zelote, y Judas Iscariote, aquél que lo traicionó.(…)

Los apóstoles se reunieron junto a Jesucristo y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado.. Así les dijo: ¡»Venid, solos, para un lugar desierto, y descansad un poco»! Había, tanta gente llegando y saliendo, que no tenían ningún tiempo para comer. Fueron, entonces, en barco, para un lugar desierto, a solas.

Después de un momento de reflexión, vamos a compartir:

  • ¿Cuáles son los objetivos del grupo de Jesucristo?
  • ¿Cómo Jesucristo cuida a su grupo?
  • A la luz de las actitudes de Jesus, ¿cómo está la dinámica y la convivencia en nuestro grupo?

Inspiración Vicenciana:

San Vicente de Paúl: «Que Dios esté contento de unirme a todos ustedes profundamente con el vínculo indisoluble de la caridad, de modo que, por su mutua amistad, otros le reconozca como verdaderos hijos de nuestro Señor … Pido al Espíritu Santo, que es la unión entre el Padre y el Hijo, que les da esa gracia». (Coste V, 64)

Santa Luísa de Marillac: «También tenemos el tiempo de recreo como concedida por el bien divino para unir fraternalmente gracias a una comunicación sincera de los pensamientos, palabras y acciones, todo en honor a la verdadera unidad en la distinción de las tres personas de la Santísima Trinidad y la unidad que existe entre el bien Santísimo en el cielo.» (E. 90)

Bendito Frederico Ozanam: «Yo soy uno de aquellos que tiene necesidad de sentirse acompañado, apoyado y Dios no me ha dejado solo .»

Asi como Jesús, Vicente, Luisa, Ozanam y otros en la Familia Vicenciana, muchos escojieron actuar juntos para construir el Reino de Dios entre nosotros, la promoción de aquellos que son los preferidos de Dios, los pobres. Sin embargo, no somos una empresa con empleados que buscan el éxito y el beneficio. Nosotros somos discípulos de Jesús, miembros de una familia en la que todos son iguales e importantes y el cuidado de los más «fuertes» con los «más débiles». Para que nuestra acción sea duradera y eficaz, es esencial que los lazos que nos unen sean mucho más profundos que sólo los intereses comunes.

Los lazos que nos mantienen unidos en el mismo objetivo y que nos da la fuerza para actuar necesitan ser cultivados en nuestros grupos y también entre las ramas. Exactamente por qué, Vicente y Luisa, por ejemplo, están muy preocupados con el medio ambiente, porque sabían que podrían ayudar o dificultar el servicio de los pobres. Un «grupo» donde hay unidad, el respeto, la colaboración, el compromiso, el apoyo y el amor, a pesar de todas las diferencias, tienen mucha más fuerza para enfrentar los desafíos de la misión, especialmente el desánimo que pueda surgir como consecuencia de los fracasos, de los pocos resultados y de la rutina.

Hacer un buen plan y asegurarse de que en él ocurra momentos de estudio, oración, reflexión, evaluación de la misión, pero también para la relajación, afrontamiento, de «estar juntos» como amigos que se reunieron con el Señor, ayude a revitalizar nuestro compromiso y darse cuenta de que tiene sentido estar allí. El EJV será un buen momento para estar juntos como una familia, pero no tendrá mucho sentido si nuestro grupo no vive como familia. Esto significa que ésta puede ser una gran oportunidad para evaluar y fortalecer nuestro grupo para llegar pronto a Belo Horizonte dispuesto a fortalecer los lazos, como la comunión de nuestra familia internacional.

  • ¿Cómo las orientaciones y experiencias de Vicente, Luísa y Ozanam pueden ayudar en la revitalización de su grupo y de los lazos de amistad y colaboración en la Familia Vicenciana?

III – Comprometerse

Vamos a reunir nuestro grupo para un momento de evaluación del trabajo.

  1. Después de todo que refletimos, tengamos un momento de ayuda fraterna, donde todos tendremos la posibilidad de hablar sobre la realidad del grupo: participación, responsabilidad, calidad de las relaciones, compromiso con la misión específica del grupo y como se siente haciendo parte del mismo.
  2. Después de compartir, define, en duo, algunos compromisos para que cada miembro ayude a revitalizar el grupo.
  3. Evalúe en equipo el planeamiento y certifique si hay en él, momentos de oración, estudio, planeamiento, misión y ocío en conjunto (deporte, cinema, etc.)
  4. Defina un o dos medios de preparación para el EJV según la realidad del grupo. Si el grupo va a enviar representantes para el encuentro, ayúdelo en todos los sentidos de los preparatorios: espiritual, financero, formativo (estudio de las catequesis preparatorias) e informativo (lectura de las divulgaciones). Si el grupo no puede enviar participantes, defina cómo apoyará el encuentro: oración, envío de mensajes de apoyo, promoción, estudios de las catequesis en su grupo, etc.

IV – Celebrar

Esta Catequesis puede ser utilizada para un día de encuentro del grupo, posibilitando un tiempo de mayor convivencia y reflexión. De esta manera, si es posible, se puede concluir el día con la Eucaristía, o se puede orar(o cantar)el Salmo abajo:

Salmo 132(133)

Oh! ¡Qué bueno y agradable es que los hermanos vivan juntos! Es como el buen aceite sobre la cabeza, que baja por la barba, por la barba de Aarón, y baja hasta el borde de su túnica.

Es como el rocío de Hermón, que desciende sobre los montes de Sión

Porque es allí donde el Señor nos da la bendición y la vida para siempre.

O la oración:

Oración por la Juventud Vicenciana

San Vicente de Paul, misionero y evangelizador de los pobres, concédenos, por su intercesión:
Jóvenes valientes,
dispuestos a encender el fuego del amor divino en todos los seres, para continuar la misión del Hijo de Dios.
Jóvenes comunicativos,
que revelen a los más pobres y más excluidos, que el Reino de Dios está cerca;
especialmente para ellos.
Jóvenes convertidos a Jesucristo,
que abordan lleno de amor por la humanidad, para sacarla de la pobreza material y espiritual.
Jóvenes que traten con comprensión y cordialidad a los más pobres poniéndose a Su servicio.
Los jóvenes que están interesados en una vida interior manifiesta en la fe, la esperanza y la caridad
una actitud de entrega a Dios.
Los jóvenes que, inspirados por Louise Frederick, Elizabeth, Gabriel, Rosalie, Catherine y muchos otros,
Sean testigos de la alegría de ser discípulos de Jesús.
Amén.

(Texto inspirado en la Oración por las Vocaciones Vicencianas, escrita por el Sacerdote Eugenio José Wisnienwski, CM y publicada en la Regra de la Sociedad de San Vicente de Paul en Brasil)

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