Tomás Urdangarín

Mitxel OlabuénagaBiografías de Misioneros PaúlesLeave a Comment

CREDITS
Author: .
Estimated Reading Time:

18

P. Tomás Urdangarín

24-04-83

Cartagena

Anales 83, pág. 462

Córdoba 1Había nacido y recibido el bautismo, segundo de nueve hermanos, en un caserío no lejos de Hernani (Guipúzcoa), el 7 de marzo de 1918. Hechos sucesivamente sus estudios en nuestras casas de Murguía, Guadalajara, Hortaleza,  Villafranca del Bierzo, Cuenca y Londres, a poco de su ordenación se le destinó a la misión de Cuttack (India), donde permanecerá más de treinta y cinco años.  Hacía catorce meses que se había incorporado a la comunidad de Cartagena, donde ha atendido regularmente la capellanía del Hogar de la Infancia.

Era tranquilo, observante, delicado compañero -escribe a «Anales» el P. M. Gómez, 24-IV-83-. Todos los días he visto cómo llegaba el primero a los actos de comunidad. Atestiguo que rezaba el oficio y el rosario ante el Santísimo.  Por lo que atañe a nuestros Fundadores y a la doble familia, se mostraba pru­dente y reservado. Jamás alzaba la voz, mas su palabra pesaba siempre. Hablaba a menudo de la India, a la que amaba y por la que no cesaba de rogar; mismo interés que le indujo a ver dos veces la película «Gandhi», no sin puntualizar factualmente las libertades que el arte generalmente se toma. Guardaba para lo, momentos de intimidad máxima su lengua materna, el vascuence, aun cuando el llamado de su vocación había exigido de él el aprendizaje del castellano, del in­glés y de las lenguas de la misión.

El corazón habíale avisado ya el 27 de noviembre de 1982, pues hubo de sen­tarse en plena acera, desde donde cierto señor le condujo a la Casa del Niño, entre nuestras Hermanas, para ir desde allí a la residencia del Seguro. Quince días dura su recuperación en la Cruz Roja. Observará su régimen con fidelidad ejemplar. Cada tarde se hace tomar la tensión, que aun el mismo día 23 aparece del todo normal. El día 24, fiesta del Buen Pastor, se levanta como de ordinario, hace su oración y oye confesiones durante media hora. A continuación se reviste y empieza a celebrar. Le asiste el P. V. Navarro, de la casa de Socovos, aquí de paso. Cuando va a distribuir la comunión, el P. Urdangarín se siente repentina­mente herido y se desploma. Es urgentemente llevado, por los PP. Navarro y Astrain, a la Seguridad Social, pero no reaccionará ya a ningún estímulo. Ulti­mas palabras que pronunció fueron las propias de la misa: El cuerpo, la sangre de Cristo, guarden mi alma para la vida eterna.

Anónimo

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *