La mañana del 15 del mes de diciembre de 1739, el Sr. Thomas Gianinni nacido en Nápoles el 19 de diciembre de 1669 y recibido en el seminario en Roma el 3 de mayo de 1708 murió en nuestra casa de Monte-Citorio. Pasó varios años en el ejercicio de las misiones, por las que, lo mismo por las demás funciones de la profesión, había recibido singulares talentos de Dios; el uso que hacía de ellos era universalmente reconocido. La reputación de su capacidad y de su mérito le hizo pedir por el Sr. cardenal imperial, para confiarle la dirección de la Academia, de los nobles de Roma. Desempeñó este empleo con entera satisfacción de Su Eminencia. Pero reducido a una debilidad tal de nervios que no podía sostenerse ya, pasó en el mes de junio de 1738 de la Academia a Monte-Citorio, donde recibió en la enfermería todas las ayudas espirituales y temporales que podía desear. Todos los cuidados que le han dado no han impedido que aumente la debilidad. Ha conservado hasta el último instante el espíritu sano y perfectamente presente en sí mismo. La víspera de su muerte la mayor parte de sus cohermanos pasaron también con él el recreo de la tarde, al que él contribuyó con su facilidad ordinaria: pero al día siguiente por la mañana, en el mismo momento que los que destinados a prestarle servicio, y que por esta razón dormían en las habitaciones vecinas, le colocaban en su sillón, expiró súbitamente en sus manos, sin convulsión, sin el menor quejido. Uno de ellos fue corriendo a buscar a un sacerdote, pero ya no había nada que hacer. – Anciennes Relations, p. 265.







