Santa Luisa hoy

Francisco Javier Fernández ChentoLuisa de MarillacLeave a Comment

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Author: Bernardita García, HC .
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Santa Luisa, nacida en el siglo XVI en Francia, fue un proyecto de amor de Dios para los pobres, para cada uno de nosotros. Dios siempre sorprende. «Santa Luisa estuvo cercana al sufrimiento, pasó épocas muy difíciles pero no se repliega ante el sufrimiento se adapta a cada situación, pues Dios le ayuda y en Él encuentra su motivación para vivir». Estos sufrimientos la iban preparando para tener una sensibilidad extraordinaria para estar junto a los pobres. ¿Por qué? Dios fue importante a lo largo de la vida de Santa Luisa, guiada por la Luz de Pentecostés obtiene una seguridad que cambia su vida para siempre, a pesar de dificultades, está dispuesta a cumplir la voluntad de Dios, será este el motivo de su vivir. Como educadora y catequista su labor fue muy importante. Si hubo grandes obras en la Compañía fue porque Santa Luisa intervino en ellas nos dirá Calvet. Adquirió una gran formación que supo transmitir a los que le rodearon. Cultivó su formación a lo largo de su vida, se refleja en las cartas y en una Conferencia de San Vicente a las Hermanas poco antes de su muerte, dedicando parte de su tiempo a su formación personal. Esto hace que tenga especial interés en que las Hermanas se formen, podríamos decir hoy día que los catequistas nos formemos para testimoniar el Evangelio a todos los que no lo conocen o están en proceso catequético. Los catequistas formándonos en la Palabra de Dios evangelizaremos ante la sociedad, cumpliremos la Voluntad de Dios. Algunas de las actitudes de Luisa de Marillac que son válidas para nuestra época:

  • Piensa en cada persona, condiciones en que vive y elige a la persona indicada en cada caso, le hace visitas periódicas, para saber como se encuentran las personas;
  • Tiene detalles de muchísima ternura, teniendo en cuenta la edad y necesidades de todos los que pasan por su lado;
  • Higiene siempre;
  • Alimentación a sus horas;
  • Igualdad de trato para no suscitar celos;
  • Estimularles al bien y hasta buscarles colocación a los mayores.

Santa Luisa fue una mujer de grandes convicciones: Se sabe elegida por Dios para una misión y nunca le defraudó. Siempre hizo la voluntad de Dios, se dejó guiar por el Espíritu Santo. Empeñada en la formación, no solo a grandes rasgos sino a través de muchos pequeños detalles, cuida esa sensibilidad y trata de inculcarla a las Hermanas para que su servicio a los pobres sea más delicado. Cuando se trataba de los derechos de los niños insiste a tiempo y a destiempo contra los deseos de las Damas de la Caridad. ¿No es actual trabajar por los derechos humanos y en especial por los derechos de los niños? Estableció principios y normas básicas en el campo sanitario, educativo, social. Tuvo en cuenta las condiciones laborales, actividades y motivación de las mismas y la importancia de una formación específica. La formación permanente y la entrega incondicional sin esperar resultados, dando testimonio donde nos encontremos nos harán crecer y aumentar el conocimiento de Dios y la experiencia de su amor. Hoy nos podríamos preguntar… ¿Cuál es el proyecto de Dios sobre mí? ¿Cómo cuido mi formación? ¿Qué cauces de generosidad y servicio gratuito ofrezco?

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