LUISA de MARILLAC (I): La mística del pobre

Mitxel OlabuénagaLuisa de MarillacLeave a Comment

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Gracias a la iniciativa de san Vicente de Paúl y de santa Luisa de Marillac, Francia conoció en el siglo XVII un impulso de generosidad nunca visto hasta entonces.

En el origen de su actividad se encuentra la caridad, el amor que se da en nombre de Cristo, la ayuda caritativa al prójimo. El fundamento de esa caridad no podría ser otro que la palabra del Señor: «Este es mi mandamiento: que os améis unos a otros como yo os he amados». De ese modo Luisa de Marillac alimentaba su vida y su actividad en la fuente original, la del «amor de Cristo [que] nos apremia».

Eso suponía para ella el imitar a Cristo con todas sus exigen­cias y consecuencias. Sabía que había sido llamada a ayudar a los pobres, urgida por el amor de Cristo, el Crucificado. Y así progre­só ella siguiendo siempre los pasos de Cristo hasta dar su propia vida. La cruz era su única esperanza, «spes unica».

Es indudable que Luisa de Marillac, mujer del siglo XVII, tiene incluso en nuestro tiempo el poder de ayudarnos a revisar nuestra escala de valores. Luisa ayudaba a todos aquellos a los que rechazaba la alta sociedad, los niños abandonados, los enfer­mos contagiosos, las personas en la miseria, los ajusticiados… Había puesto su vida bajo el signo del amor de Cristo, quien se encarna en todo ser humano pobre y agobiado, y bajo el signo de la caridad, que no se echa atrás ante las llagas: «Tened [hermanas] un corazón grande, que no encuentra nada que sea difícil cuando se obra por el amor santo de Dios».

Durante su vida Luisa de Marillac se relacionó con muchas personas que reconocieron su proximidad a Dios, su capacidad para entregar todo su amor y su habilidad en el terreno de la peda­gogía. Convirtió a muchos corazones al amor de Cristo presente en nuestros hermanos más humildes. Ojala las ideas que siguen contribuyan a inspirar a los hombres y las mujeres de hoy.

«Santísima Virgen,

creo y confieso

vuestra Santa

e Inmaculada Concepción

pura y sin mancha».

(Profesión de fe de las Hijas de la Caridad

en la Inmaculada Concepción)

Sor Alfonsa Richartz

La Milagrosa

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